lunes, 5 de agosto de 2013

Venerado

No quedaban más historias en la tripa del bolígrafo, el tic-tac de medianoche trastocaba mi silencio, sólo había un mar de ideas convertido en hielo seco. Vi tus versos abrasados de emociones y tu espíritu se manifestó en un segundo.
Por la ventana apareció tu imagen de soslayo, enmudeciendo el mundo por completo.
Inti Tata cabalgaba en tus cabellos libertarios y rebeldes, enmarcando finamente el rostro sacro. Amplio talle de alerce infinito, limpios ojos de mirar directo. Locuaz en la palabra, certero en la crítica, fecundo en  imaginación. Tú Majestuoso recolector de mitos, defensor de la cultura milenaria, benefactor de la tierra, procreador de llamas versificadas.

Por fortuna apareciste numen inmenso, surtidor de historias, creador de sueños, amable domador de fuegos. Entonando el himno liberador de Calíope, danzaron bajo tu poncho las camenas y llenaron presurosas los silencios.

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