Estuvo batallando contra la muerte un día completo, pero la enfermedad pudo más que sus ganas de vivir. Era la tarde de un caluroso verano cuando tomó sus maletas para emprender el único viaje certero en esta vida. Congregados en su recuerdo, una multitud de agradecidos ciudadanos se sumergía en el aromático mar de flores, danzando rumbo al cementerio. Terminada la jornada una suave lluvia bañó la ciudad adormecida; una enorme sonrisa apareció en el cielo, mientras ella besaba a los suyos gota gota, desde la inmensidad.
miércoles, 19 de febrero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
Océano
Alzó su cuerpo y pudo observar el vasto horizonte que se imponía ante sus ojos, a ratos el sonido de las gaviotas cargaba en sus alas con la tristeza que la inundaba y la desbordaba en sollozos. El sol brillaba hermoso a media tarde, ni una sola nube presenciaba su desdicha, a los lejos las risas de los niños contrastaban con los gritos de su alma desgarrada.
Era imposible no pensar en el pasado, uno a uno los años desperdiciados iban golpeando su cabeza como campanadas que anuncian la llegada de un difunto. El vacío interior parecía más amplio cada vez que centraba su mirada en la inmensidad del mar, la soledad llenaba cada poro de su cuerpo, cerrando las ventanas al sentido común.
Aunque fue ella quien decidió partir, no pudo sostenerse en equilibrio con la realidad.
El vaivén de las olas, la invitaba a sumergirse, la frescura del agua sin duda apagaría aquel dolor quemante que le impedía estar en paz.
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